jueves, 29 de mayo de 2008

Represión religiosa en Argelia

Verónica Rodríguez/Editorial

Argelia ha demostrado ser uno de los paises con menos libertad religiosa del siglo XXI. Actualmente, residen en la región unos 10.000 cristianos que conviven día a día con 36 millones de musulmanes. El Gobierno Argelino aprobó en febrero de 2006 una ley que regula el culto de los no musulmanes. Así es como empezaron las expulsiones de varios grupos de estudiantes cristianos de origen subsahariano, la invitación a los cristianos a que abandonasen el país "por su seguridad" o la cada vez más difícil obtención de visados para religiosos.

Con esta ley empezó la polémica, puesto que, actualmente, se están juzgando a multitud de personas por convertirse a la fe cristiana. Los promotores de la represión son las autoridades locales (los tribunales) que no admiten que ningún argelino renuncie al Islam. Esta semana, un fiscal pidió ante el tribunal de la ciudad de Tiaret dos años de prisión para seis jóvenes argelinos convertidos al cristianismo por ejercicio ilegal de un culto no musulmán. Kouider, una educadora, también fue detenida por viajar con 10 Biblias en su maleta.

Sin embargo, no todos están de acuerdo con la Ley promulgada en 2006 y sus actos de represión. La prensa argelina francófona y también la europea han seguido estos juicios con indignación. Así lo muestra el diario "El Watan": "A una cristiana argelina se le exige con frialdad que elija entre la cárcel y la mezquita". Además, algunos personajes importantes como la secretaria de Estado francesa para los Derechos Humanos se han pronunciado al respecto. Rama Yade ha tachado de "triste" y "chocante" el juicio de Tiaret y ha pedido "clemencia" para la acusada.

Estos hechos, demuestran la falta de libertad y la represión que en este mundo, aparentemente tan moderno y avanzado, todavía persiste en algunos países en los que el poder dictatorial y la represión siguen vigentes. La ideología, la orientación sexual y el culto a una determinada religión no deberían ser motivos de juicio, sobre todo por parte de las autoridades de un país donde la misería y el hambre son sus verdaderos problemas. Mientras haya líderes de asuntos religiosos como Bouaddllah Gholamallah que insulten a los evangélicos y les acusen de "querer formar una minoria que propicie la ingerencia extranjera en asuntos internos", por desgracia, la situación será muy difícil que pueda mejorar.

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