domingo, 11 de mayo de 2008

Cadena perpetua merecida pero no imputada



Ainoa Tercero / Editorial


La prisión perpetua o cadena perpetua es un término aplicado a cierta clase de penas de encarcelamiento, que suponen el apresamiento de por vida del condenado. En cualquier caso, el efecto de dicha sentencia varía entre diferentes jurisdicciones. Por ejemplo, en España, este castigo fue abolido por la Constitución española de 1978 ya que, anteriormente, durante el franquismo esta clase de sanción estaba presente.

Se estableció un máximo de años que una persona puede cumplir en prisión de forma continua, queriendo con ello dejar abierta la posibilidad de reinserción del condenado. En la actualidad, el miembro de ETA José Mari Sagarudi es la persona que más tiempo ha pasado en la cárcel, está en prisión desde 1980.

La familia de Mari Luz Cortés, la pequeña asesinada de etnia gitana, cuyo cuerpo fue hallado 54 días después de su desaparición en Huelva, ha reunido en Castellón cerca de 5.000 firmas, a favor de que se imponga cadena perpetua a pederastas asesinos y para que exista una lista pública de pedófilos.

Actualmente, las leyes permiten que un violador de niños pase sólo dos años en la cárcel. La familia de la niña no quiere que un suceso de estas características vuelva a suceder, por lo que en 26 días recorrerán 22 ciudades españolas en busca del mayor número de firmas posibles. En total, necesitarían 500.000 signaturas para que su petición fuera escuchada.

Otros, sin embargo, no se muestran a favor de este tipo de condena. “Yo personalmente rechazo de raíz la posibilidad de que se ejerza la cadena perpetua, porque va en contra del precepto constitucional de reinserción”, señala Enrique López, el portavoz del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ).

En el caso de que esta pena se llegase a aprobar, sería difícil decidir qué delitos serían impugnados con este castigo y cuáles no. La dificultad no existiría por juzgar a un asesino, puesto que, sería un caso “demasiado” fácil, si no porque todos juicios y sus decisiones crean controversia. Para este tipo de personas, (si se les pueden llamar así), que desgarran y destrozan vidas, no es suficiente estar unos cuantos años encerrados, como permite la ley; hay delitos que no tienen perdón.

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